Hoyo 19 Edición Impresa

Medina: “Aprendimos mucho con el Chile Classic”

El trabajo del superintendente es silencioso. Sin embargo es uno de los más relevantes dentro del golf. Golf Digest Chile conversó con José Manuel Medina, superintendente del PWCC sobre cómo se ha profesionalizado el rubro y todo lo bueno que dejó el Chile Classic.

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Rodrigo Soto / Golf Digest Chile

La cancha de golf es uno de los componentes más relevantes del juego. Son pocos los deportes en los que las condiciones y características del campo sean tan fundamentales para el correcto desarrollo del deporte.

Siempre que un golfista conoce una cancha nueva se lleva una impresión (positiva o negativa) del diseño y acondicionamiento de ésta. Desde el tee del hoyo uno hasta el último putt en el green del 18, el jugador disfruta de un trazado específicamente preparado por profesionales apasionados por el deporte.

Así como existen expertos en equipamiento, tecnología, técnica, fitness y sicología del deporte, dentro del golf uno de los trabajos más silenciosos pero relevantes es el del superintendente de cancha. Un nombre que puede sonar un poco ostentoso, pero que denota todo el trabajo profesional que hay detrás de 18 hoyos.

José Manuel Medina, es el superintendente del Prince of Wales Country Club, uno de los clubes tradicionales del país y donde se jugaron tres ediciones del Chile Classic, el único evento del Web.com Tour que se ha disputado en nuestras tierras.

Medina ha recorrido un largo camino para llegar a su posición actual y conversando con él se puede detectar de forma inmediata su calidez, pasión y profesionalismo por nuestro querido deporte. Se ha hecho un nombre dentro del poco bullicioso círculo de superintendentes y puede decir con orgullo que “su” cancha fue parte del calendario de la segunda división del PGA Tour.

Medina ha trabajado en tres clubes emblemáticos. Granadilla, Rocas de Santo Domingo y el Country, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Es un hombre humilde que prefiere que su trabajo sea el protagonista más que su propia persona. Lo ha logrado.

“Yo vengo de la parte agrícola. Soy ingeniero agrícola y llegué directamente de trabajar del campo al Prince of Wales Country Club en 1994. En esa época no nos llamábamos superintendentes. El nombre variaba, podía ser greenkeeper o gerente deportivo, pero en un curso en Buenos Aires, nos explicaron (a todo el grupo de chilenos que asistió) la importancia del nombre superintendente, principalmente para la comunicación con los norteamericanos”, explica Medina, quien dentro de otras cosas ha trabajado preparando la cancha del TPC de Sawgrass para la edición 2013 de The Players Championship.

“Después de ese viaje decidimos formar la Asociación de Superintendentes de Chile. Así fue como profesionalizamos el oficio. Parte de las responsabilidades eran tomar decisiones técnicas, ser responsables del estado de juego de la cancha y la administración”, afirma.

El PWCC es una de las mejores canchas del país, y por cierto, después del paso del Chile Classic lo que se aprendió le ha dado un plus gigantesco al club de La Reina.

Corría el año 2011 y para ese entonces, el PWCC ya sabía que iba a ser sede del torneo del Web.com Tour. La expectativa era gigantesca. Dentro del mundo del golf nacional se especulaba cómo iba a resistir la cancha el juego de los mejores golfistas del mundo. Existe la costumbre de ver por televisión los diseños donde juegan los norteamericanos. Trazados largos, muchas veces con pocos árboles, con fairways amplios y greens enormes. La pregunta volvía a cobrar fuerza: ¿cómo se defenderá el Country con las características propias de la cancha?

“Fue un gran tema cómo preparar la cancha para el Chile Classic y que fuera competitiva para los mejores jugadores del Web.com Tour. Hubo muchas visitas preliminares en la parte agronómica, reglas de juego, etc. Había mucha organización y nos reuníamos todos. Para los norteamericanos, el PWCC era una cancha que ellos consideraban que se defendía bastante bien. Es corta, sí, pero se defiende: fairways angostos, roughs altos, árboles bien ubicados y greens pequeños”, confirma el superintendente.

Con esa tranquilidad en mente, la preparación fue ardua. El equipo del PGA Tour vino muchas veces a Chile a supervisar y hacer recomendaciones para llegar de la mejor forma al torneo.

“Recibimos un manual de recomendaciones, pero la preparación de la cancha se veía en el momento del campeonato. Ellos nos entregaron un manual para poner a punto la cancha a la hora del torneo”, explica José Manuel. Y es que el trabajo para preparar una cancha al nivel que exige el PGA Tour está lleno de detalles, sin olvidar que las condiciones de juego en un torneo de esa magnitud hacen que la cancha esté bajo estrés. En tal sentido, no es lo mismo trabajar para acondicionar una cancha para un evento que prepararle para el juego de los socios.

“Nosotros no tenemos la cancha en condiciones de torneo todos los días, no podemos tenerla porque es un proceso. La preparación para el Chile Classic empezaba con por lo menos un año de anticipación”, corrobora Medina.

Y este tema es uno sensible, ya que a muchas personas les gustaría jugar en condiciones de torneo. Sin embargo, lo preponderante es que la cancha se pueda jugar todo el año y ahí es donde el trabajo y experiencia de Medina y su equipo cobra vital relevancia.

El impacto del Chile Classic

Después de que terminó la primera versión del Chile Classic, los elogios no se hicieron esperar. Todos los jugadores concordaron en el excelente estado de la cancha y sobre todo de los greens, que pusieron a prueba a todo el field del campeonato.

Con la satisfacción del deber cumplido, y luego de cinco años de esa gran experiencia, Medina analiza todo lo que se aprendió.

“De las recomendaciones que nos dieron para el campeonato hubo énfasis en la cantidad de veces que cortábamos el pasto y la forma de irrigar la cancha: se aprendió y ahora hay herramientas de medición para cada uno de los parámetros”, expone.

“Antes, sin los instrumentos, era difícil hacer la tarea al ojo y saber si la cantidad de agua que recibía la cancha era la correcta. Antes, siempre se pensó que era mejor ponerle más agua que menos. Hubo que regular eso. En el Chile Classic teníamos a una persona midiendo y otras cuatro regando. Es todo un procedimiento, se riega con manguera, se marcan puntos y se riegan sólo esos puntos hasta que llega a un porcentaje correspondiente. Eso no se puede hacer todos los días. Es una puesta a punto para campeonato. En el día a día los parámetros son distintos y es algo que también conversamos con los norteamericanos que vinieron”, prosigue Medina, quien desde antes de hacerse cargo del Chile Classic, ya se destacaba como uno de los experimentados superintendentes nacionales.

El impacto de este torneo y del circuito Web.com Tour se puede medir en varios aspectos. En los que compete a la cancha, lo aprendido por parte de todos los trabajadores del PWCC es un know how que ha permitido evolucionar las preparaciones y acondicionamientos de una cancha de golf.

“Para el torneo mejoramos los tees (también se alargaron un par), los approach, hicimos drenajes y preparamos la cancha integralmente. Vimos los puntos débiles, por ejemplo, los landing áreas y entradas de los greens, que no estaban en las mejores condiciones y las pusimos a punto a partir de un plan determinado”, dice Medina en el marco de la preparación del campeonato.

“Otra cosa es el trabajo en el torneo mismo, donde por supuesto, aprendimos muchísimo. En la previa del torneo se hicieron ajustes que nosotros sabíamos hacer, pero que muchas veces no se tiene el presupuesto o la costumbre de hacerse. Se hizo el cambio a la cancha, especialmente este diseño al cual se le veía mucho potencial. Ahora esta cancha es una de las que tiene los mejores fairways y greens en excelente estado”, señala el superintendente.

El aprendizaje fue también un proceso muy didáctico. “Para el primer año del Chile Classic, los norteamericanos hacían todo y estaban encima de nosotros con todo tipo de mediciones. Ya en el tercer año nosotros lo hacíamos todo, el equipo estaba formado y sabíamos lo que había que hacer. Lo que más ganamos fue la interacción con ellos, ya que esa comunicación se mantiene hasta el día de hoy”, reflexiona Medina.

Consecuencias positivas

El cuarto año del Chile Classic se realizó en el Club de Golf Mapocho. El Country ya no era la cancha donde los mejores golfistas disputaban palo a palo el título, pero el haber sido sede de un torneo de estas características dejó consecuencias positivas para el campo.

“Cuando uno prepara la cancha para un campeonato, el ancho de los fairways, la altura del rough y la velocidad de los greens son parámetros indispensables a la hora de ver la dificultad. Ahora los jugadores esas cosas lo saben y naturalmente la cancha se pone más fácil en el día a día”, enfatiza Medina

“La mentalidad, eso sí, ha cambiado. Antiguamente, un green rápido le molestaba a la gente, ahora están acostumbrados. Es más, te reclaman cuando están lentos, porque estando arriba del green hay jugadores que no tienen buen hándicap, pero que juegan bien el putter. Para los socios, uno también trata de tener roughs no tan castigadores por temas de juego, ya que lo ralentizan”, explica José Manuel, quien ha notado el cambio de comportamiento de los socios después del Chile Classic.

Los aspectos técnicos también fueron un conocimiento que se sigue aplicando para tener la cancha en mejor estado: “hoy seguimos trabajando con las cosas que aprendimos. Sobre todo en cuanto a la irrigación de la cancha, ahora se trabaja de forma más científica que antes. Los conceptos que se miden acá en el PWCC son velocidad, humedad y estamos a punto de empezar a medir compactación que en los torneos importantes  que se hacen acá. Cada medición influye en el juego de los golfistas”, expone el ingeniero agrónomo.

Y no sólo se ha beneficiado el PWCC. Como destaca José Manuel, la información no es secreta y la camaradería es uno de los atributos más respetables dentro del rubro. “Juan Pablo Velazco (superintendente del Club de Golf Los Leones) estuvo acá todas las mañanas, fue un asistente de lujo y tomamos el conocimiento de lo que hizo el Web.com en Chile en esta cancha y Mapocho, todo durante el campeonato. Entre todos nos hemos ayudado mucho. Hay una buena camaradería somos un libro abierto y hay mucha comunicación en cuanto a la información entre todos los miembros de la Asociación de Superintendentes”, concluye.

Hoy el PWCC ya se prepara para recibir el Latin American Amateur Championship en 2018. Si bien no será un torneo de profesionales, los mejores aficionados del mundo competirán por un cupo para el Masters, lo que lo convierte en un “major” para amateurs. Vendrán jugadores de todas partes del continente y una de las principales razones por las cuales el club de La Reina fue escogido como sede, fue la experiencia adquirida por el paso del Web.com Tour.

Hoy más que nunca, el silencioso trabajo del superintendente vuelve a salpicar de forma positiva el golf nacional. Como recalca Medina, “existe más respeto y reconocimiento de la figura del superintendente”. No hay dudas de que ese respeto y reconocimiento sólo seguirá creciendo.