Hoyo 19 Edición Impresa

Full Swing con “Mito” Pereira (Parte 2)

Segunda parte de la amena conversación que tuvimos con Pereira para la edición de abril.

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Continuación de la entrevista My Shot con Guillermo Pereira de la edición de abril.

Golf Action ha sido la base de todos los chilenos. Creo que su tarea ha sido increíble, el hecho de hacer varios torneos al año donde, además, existe muy buena onda. Yo partí jugando Golf Action a los seis años y si no hubiese existido Golf Action a esa edad, no habría tenido la oportunidad de crecer compitiendo. De Golf Action uno pasa a los abiertos y se van quemando etapas. Es como lo que estoy haciendo ahora pero a menor escala.

Cuando estuve en la universidad (Texas Tech) el plan siempre fue quedarme uno o dos años, dependiendo en muchos factores. Igual creo que la pasada por la universidad es clave. Ojalá los procesos fueran: partir acá en Chile en Golf Action, después jugar abiertos para después pasar por la universidad en Estados Unidos.

De las cosas que más se aprenden en la “U”, es el sentimiento de equipo. Para ir a un torneo hay que jugar una clasificación contra tus compañeros y por otro lado, en los entrenamientos, cada uno de ellos tiene un enfoque como equipo. Uno nunca entrena por entrenar, siempre hay una competencia de por medio y eso es lo que te hace mejorar. Por otro lado, los entrenadores allá te enseñan mucho de estrategia de juego, un tema difícil de aprender y darse cuenta solo. En cuanto a la estrategia lo que más he aprendido es el lugar dónde tirar la pelota. Por ejemplo, estás pegando a un green con una bandera escondida, obviamente uno quiere dejarla al lado, pero allá en la universidad te enseñan y te dicen: “si la dejas en este sector del green, vas a tener un putt más fácil que si la dejas a un metro y medio por el lado de allá”. Ese tipo de cosas te hacen ganar un palo por vuelta y eso es mucho. En Estados Unidos es más importante todavía, ya que si uno falla por el lado malo, estás muerto.

Durante las vueltas de práctica en los torneos a mí me gusta conocer toda la cancha y por sobre todo marcar muy bien los greens. Porque eso es lo que menos uno puede ver bien cuando ya estás jugando o en campeonato. Al final, el jueves, si ya jugaste tres días antes uno conoce bien la cancha, pero es importante conocer bien los greens porque las posiciones de bandera sí te las van cambiando. A mí lo que más me funciona es estudiar bien la cancha y apegarme a la estrategia de juego.

Mi efecto natural es un draw. A veces pasa que uno está pegando efectos más pronunciados y se pone difícil la vuelta. En esos casos en vez de pararme más hacia la derecha y esperar el gancho, intento llevar y controlar más la pelota. De igual forma, si un día no estoy jugando bien, no intento hacer cambios en la cancha. Simplemente trato de hacer lo mejor posible y después me voy a la práctica para arreglar el problema. Eso es algo que también aprendí en la universidad, que cada tiro vale mucho, entonces en la cancha hay que “aperrar” como sea. Como aficionado no quizás no se nota tanto, entre salir tercero y cuarto da lo mismo, pero como profesional, un palo puede ser lo que determine si mantienes la tarjeta o no.

Si bien aprendí muchas cosas en la universidad, no me quedé más tiempo porque el lugar para entrenar no era tan bueno para practicar y empecé a jugar pésimo. Todos los días teníamos más o menos 40 kph de viento y se hacía difícil. En cambio acá (Chile), entreno muy bien con “Edo” (Eduardo Miquel), en el gimnasio y le tengo mucha confianza a lo que hago acá. De hecho, el año pasado me salió todo muy bien. En la universidad, en el primer semestre todavía venía jugando bien, seguía 10 del mundo aficionado, pero el segundo semestre el viento no dejaba practicar ni jugar. Creo que el sistema de entrenamiento que tiene Miquel acá no tiene nada que envidiarle a practicar en Estados Unidos. Si se hacen las cosas bien, todo debería salir bien.

A los 15 años me aburrí del golf. Era demasiado golf. No toqué un palo por dos años. Ese par de años tuve una vida “normal”, iba al colegio, jugaba fútbol, etc. Después me volvieron las ganas, me di cuenta que jugar golf era mejor que cualquier otra cosa y aparte, si uno tiene facilidades y le va más o menos bien, sería medio tonto no jugar. Pasó que a esa edad sentía que me estaba perdiendo de muchas cosas. Me perdí todos esos cumpleaños de niños con piñatas y me intrigaba la vida normal. A esta edad, ya me saqué esa intriga y creo que es parte de ir quemando las etapas. Al final hay que hacer lo que a uno le gusta.

Siempre fui “la promesa” del golf acá en Chile, pero no sentía esa presión de niño. Cuando dejé el golf, lo hice más por mí. De verdad no quería jugar golf. Me veía practicando y no tenía ganas de estar ahí. Quería probar una vida normal, como cualquier persona. Porque tampoco es muy normal jugar golf toda tu vida. Imagínate pensar eso a los 15, una edad donde uno tampoco entiende bien todo el asunto. Pero no creo que haya sido una mala decisión, quizás si hubiese seguido jugando en ese momento, pasándola pésimo, probablemente me hubiese retirado, por ejemplo, a los 20 años.

Si no tuviese las capacidades o talento que tengo, igual intentaría ser profesional. Pero creo que tendría más opciones. Es decir, trataría, al igual que ahora seguir el camino de profesional pero quizás no jugaría golf hasta los 60.

A veces sale muy fácil firmar cuatro vueltas buenas seguidas. Pero a medida que uno va subiendo los escalones, cada vez se hace más difícil. Acá en Chile       uno prácticamente se sabe de memoria las canchas. Por ejemplo, en Los Leones, yo juego de memoria. Afuera es distinto, hay que estudiar bien las canchas y cada tiro es importante y te puede costar una buena vuelta.

En los mejores circuitos uno queda impresionado, a veces, con los scores. Hay veces que siento que jugué perfecto, hice 68 (-4), había viento, greens duros y después uno llega al clubhouse y tres jugadores hicieron 63. Pero al final uno se va dando cuenta que si uno mantiene el nivel, si sigo haciendo 68 igual voy a estar arriba. Uno no se puede presionar y decir “mañana tengo que hacer 63 o si no estoy muerto”. Más de algún torneo se gana haciendo cuatro vueltas bajo par, pero no con scores tan bajos en los sesenta.

Llegar a jugar en el extranjero es un cambio grande. No sólo por el nivel de jugadores, sino también porque existen otros factores que hacen difícil la adaptación. Por ejemplo, yo este año no me quise ir a vivir a EE.UU. porque siento que acá estoy cómodo y me fue muy bien así la temporada pasada. Si me está dando resultados, no lo voy a cambiar. Ahora, si llego al PGA Tour, me gustaría tener, por lo menos, un lugar allá donde llegar en ciertas semanas. Igual me siento lo más cómodo en Chile. Depende de cada persona y cada uno vela por lo mejor para sí mismo. Más que nada, creo que lo más importante es la confianza que uno le imprime al proceso que se está viviendo. Si me voy a EE.UU.se puede practicar bien y todo, pero la confianza no es la misma, mejor quedarse en Chile y llevar el proceso de la forma más cómoda para uno. Hay que estar comprometido.

Las expectativas de la gente sobre mi carrera me las tomo con agradecimiento. Cuando estoy acá en Chile y, por ejemplo, voy a Los Leones, la gente me felicita y eso sube mucho el ánimo, si se toma de buena manera. Ayuda a tener más confianza en uno y decir “soy bueno y me la puedo”. En Estados Unidos a veces pasa que uno está solo y es más difícil llevar los malos momentos. A mí me sirve estar en Chile.

Hasta el momento el país que más me gusta visitar para jugar golf es Perú. La comida es impresionante, las canchas son buenas y las personas son muy amables. Del año pasado, el destino que más me gustó fue Perú. También en República Dominicana uno ve a la gente demasiado feliz. Le pueden disparar a un tipo y todos están contentos (Risas). Creo que están a otro nivel de felicidad. Además jugamos en la cancha Diente de Perro que es una de las mejores que se disputan en el PGA Tour Latinoamérica.

Creo que Joaquín (Niemann) ya está en un nivel deportivo extraordinario. No tiene nada que envidiarles a otros jugadores y perfectamente podría competir en el Web.com, por el nivel de golf que tiene. Entreno todos los días con él y es muy bueno practicar con gente muy buena. También viene Alvarado o Hugo León y esa competencia ayuda mucho.

A propósito del espíritu competitivo de Estados Unidos en la universidad. Una vez jugué 18 hoyos con Jordan Spieth cuando estaba en la U. Él se paró en el tee del hoyo 1 y me dice “¿cuánto vamos a apostar?”, yo le dije que no, que sólo jugáramos. Él va y me dice, “¿cómo pretendes mejorar si vas a jugar sin tener un mínimo de presión?” y ese pensamiento competitivo es el que ayuda a mejorar.

Por suerte nunca me he lesionado, pero sí voy al gimnasio con el propósito de prevenir lesiones. Creo que lesionarse es lo peor que te pueda pasar. Tener ganas de jugar y no poder. Al final, afecta a la cabeza y debe ser muy complicado. Por eso hay que prepararse muy bien en el gimnasio y también cada vez más se comprueba que hay que prepararse en el gimnasio para evitar lesiones. Aunque sea golf y muchos lo vean como un deporte donde las lesiones son pocas.

Creo que los mejores 10 jugadores del mundo están ahí por dos razones. Primero el compromiso con su juego y luego está la mente. En el golf un gran porcentaje del éxito está en la cabeza. Puedes ser una máquina de pegar pelotas pero si estás mal mentalmente (con problemas dentro o fuera de la cancha) no hay forma de jugar. Eso complementado con el hecho de trabajar duro. Creo que el trabajo duro sin talento le gana al talento que no trabaja duro. Además hay que ser constante. Nunca se gana de buenas a primeras. No hay que perder la esperanza de jugar bien nunca.

Para mí, dentro del golf, lo más importante es el driver y el putter. El driver lo he visto más últimamente, desde la universidad, ya que acá en Chile las canchas son más cortas. Uno puede fallar por mucho y quedar todavía con tiros a green cortos. Afuera es otra cosa, hay canchas con mucha agua, muchos fuera de cancha, donde hay que pegarle fuerte y derecho al driver. Y con el putter se define todo al final.

Creo que las canchas influyen mucho también en el nivel del golf de los chilenos. Si no queremos que el cambio a jugar en Estados Unidos sea muy grande, no podemos seguir jugando siempre en canchas tan distintas. Pasar de una cancha larguísima con greens muy duros y gigantes es distinto a jugar golf en una cancha donde en cualquier hoyo que pegues un buen drive vas a tener un wedge en la mano.

Me gustaría estar el próximo año en el PGA Tour, pero creo que es difícil ponerse una meta tan fija en el golf. De un día a otro uno puede empezar a jugar mal de la nada, pero espero, ojalá, estar de aquí a cuatro años en el PGA Tour. Si llego antes de cuatro años quedaría muy contento.

Toda mi vida he vivido en Pirque. Me gusta la tranquilidad y viajo todos los días a Santiago. Todos los días manejo en promedio tres horas, imagínense lo que me tiene que gustar vivir más en el campo. Uno llega a la casa y no se escucha ningún ruido, ningún auto, hay muchísimo espacio. Acá uno habla con personas que te dicen “tengo 100 metros cuadrados de jardín. Es enorme”, y yo pienso “es una broma, jajá”. Es la pura costumbre, toda la vida la he pasado en espacios súper amplios.