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Perfil de un guerrero: Tomás Gana y el sueño (realidad) del Masters

Esta es la entrevista publicada en la edición de febrero donde Tomás Gana conversó con Golf Digest Chile antes de su debut en el Masters de Augusta.

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Tomás Gana
Tomás Gana (Rodrigo Soto/Golf Digest Chile)

Quizás nunca antes alguien se mereció tanto un premio como el que conquistó Tomás “Toto” Gana. Un incansable aficionado que ha trabajado duramente a lo largo de su corta vida para poder llegar al lugar que todo golfista sueña con llegar. Para él, este sueño es ahora una realidad, pero hasta que no atraviese el solemne camino de Magnolia Lane, seguirá trabajando, disfrutando y viviendo al máximo todo el proceso que lo llevará a la semana más importante de su vida.

 

Tomás sabe lo que es trabajar duro. Tomás sabe que las cosas cuestan. Tomás sabe que el golf es, a veces, un deporte ingrato. Pero él no baja los brazos. Todos los días era el primero en llegar y uno de los últimos en irse del Club de Polo, la casa deportiva donde entrenó seis de siete días a la semana por varios años. No es un jugador particularmente alto, o potente a la vista. Ha competido toda su vida junto a uno de sus mejores amigos, Joaquín Niemann, quien ha destacado constantemente en campeonatos nacionales e internacionales. Es curioso cómo se van dando las cosas a lo largo de la vida y en el caso de “Toto” poder caminar fairways junto con “Joaco” siempre ha sido algo positivo.

Y mientras Niemann crecía deportivamente a una velocidad brutal, Gana seguía entrenando, paciente y silenciosamente. Él sabe que el talento sólo es una parte de la formación golfística y aunque muchas veces cueste, las recompensas, finalmente, son más reconfortantes.

No debe ser fácil ver cómo tu amigo va acaparando la atención del pequeño mundo del golf chileno, pero Tomás se siente feliz por los logros de su compadre y sigue entrenando, soñando con que algún día todos los esfuerzos que se traducen en horas y horas pegándole a la pequeña pelotita blanca, darán sus correspondientes recompensas.

“Toto” es un luchador, y si bien no siempre termina al tope de los leaderboards nacionales, tiene un juego soberbio que lo ha encumbrado en más de una ocasión a los primeros lugares del ranking nacional de aficionados. Incontables representaciones en el extranjero y una constante participación en Golf Action fueron parte íntegra de la vida de este jugador. Asimismo, todos los veranos, cuando la mayoría de los chicos de su edad están de vacaciones, él estaba midiendo su nivel frente a los profesionales del país, muchas veces compartiendo salidas con los mejores exponentes del golf criollo.

De a poco los resultados se fueron dando. Tomás dio un salto cualitativo importante cuando empezó a entrenar con la EM Academy y así el sueño del profesionalismo siguió vivo. A medida que iba mejorando y participando en torneos fuera de Chile, comenzaron a llegar las ofertas para poder ir a estudiar becado a Estados Unidos. En un principio se pensó en la Universidad de Florida del Sur, pero finalmente “Toto” se comprometió con la Universidad de Lynn, del mismo estado norteamericano. Él sabe que ir a Estados Unidos es un paso fundamental. Se podrá medir contra tremendos rivales y su desarrollo como deportista se verá totalmente respaldado por el sistema deportivo estadounidense. Además, podrá terminar una carrera universitaria mientras entrena, algo que acá en el país no podría hacer.

Si alguien tiene dudas respecto al futuro de “Toto”, lo único que, realmente, se puede predecir es que el jugador del Club de Golf La Dehesa dará el 100% por seguir su sueño. Días y noches, no habrá momento en que Gana dejará de trabajar por concretar el camino que ya inició. De eso no hay dudas.

Rumbo al Masters

Enero se ha transformado en el mes más importante para cualquier jugador de golf aficionado de Latinoamérica. A comienzos de año se disputa el Latin American Amateur Championship (LAAC) y este 2017, en Panamá, se celebró la tercera edición del certamen. Entre los ocho chilenos clasificados para el torneo (a través del ranking mundial de aficionados), apareció “Toto”.

Yendo por la vida con una sonrisa cálida y una mirada de pura competitividad, Gana, que no era favorito, demostró que todo el trabajo que hubo detrás, por fin, rindió frutos.

En lo que ha sido la definición más emocionante de la historia del torneo, Tomás se paró en el tee de salida del segundo hoyo de playoff con la mente clara y los objetivos trazados. Los comentaristas del campeonato estaban sorprendidos por el carisma y la mirada penetrante de “Toto” comparándolo con el hambre de gloria que demostró en algún momento el profesional Keegan Bradley. Gana pegó una madera tres sólida. Como siempre, agarrando más corto el palo, la pelota voló y encontró la mitad del fairway. Luego, con un wedge de 52 grados en la mano, y con Joaquín Niemann y Álvaro Ortiz en problemas, el chileno no dudó y la clavó a menos de un metro del hoyo. Levantó la mano, sonrió y caminó al green. Sabía que era su oportunidad. Sabía que ese era el momento por el que tanto había trabajado. La pelota entró en el hoyo y el sueño se cumplió.

“La semana en general fue increíble. No hay palabras para describir lo que fue. Estoy demasiado contento por el resultado, fue una semana, alrededor del juego, muy sólida. Le pegué muy bien al driver, a los fierros, el approach estuvo increíble y el putter para qué decir. Se me dio todo en una cancha muy complicada, así que estoy feliz”, dice el jugador a Golf Digest Chile.

Y cómo no. En abril de este año, se convertirá en el tercer jugador nacional en competir en Augusta frente a los mejores profesionales del mundo. Mirando hacia atrás, “Toto” parece todavía no creer lo que le está sucediendo. En Panamá, el ambiente que se vivía era como el de un major. El premio era demasiado grande. Sin embargo, el balance del jugador demuestra una madurez envidiable para sus 19 años.

“El primer día, cuando hice tres bajo par, sabía que había sido una buena vuelta, pero aún sentía que me faltaba un poco para dar la pelea. Ya en la segunda vuelta, cuando me puse al nivel de los jugadores buenos y me puse en la parte alta del tablero, pensé que este era mi momento y que tenía que seguir jugando lo mejor posible”, afirma “Toto” con un tono de felicidad que no puede evitar.

“Después de los 54 hoyos y me puse puntero estaba muy contento. Me decía a mí mismo que ya lo había logrado, en el sentido de que la parte más difícil ya estaba hecha y que tenía que salir a disfrutar del último día. Me planteé pasar los primeros nueve hoyos del domingo cerca de los punteros y eso fue lo que sucedió. Pasé igualado con ‘Joaco’ y Álvaro Ortiz y los último nueve hoyos creo que fue un espectáculo el que brindamos los tres”, señala el representante de la Universidad de Lynn.

Lo mínimo que uno podría pensar es que estando en una situación así, los nervios serían los más grandes de su vida. Pero no. Para un jugador como Gana, el trabajo y esfuerzo que hay detrás es el combustible para este tipo de instancias.

“No sé si estaba tan nervioso. Estaba en un estado en el que estaba disfrutando tanto lo que me estaba sucediendo que no sentí tantos nervios ni tanta ansiedad. Fue algo distinto a lo que he vivido dentro de la cancha”.

“Insisto, no creo que la palabra para describir la situación hayan sido nervios, sino que algo indescriptible. Una sensación muy rica, con las cámaras, el público, peleando un campeonato para ir al Masters; fue algo impresionante”, analiza el jugador que representa fielmente el lema de su academia, “Disfrutando el proceso”.

Ahora, sólo queda esperar. Esperar y planear. Todo lo que hará “Toto” desde que ganó en el LAAC, será una preparación para la semana más importante de su vida. La semana donde cumplirá el sueño que sólo unos pocos pueden plasmar.

“Mi meta para el Masters es poder pasar el corte, estar entre los mejores aficionados y disfrutar todo lo que pueda. Voy a tener la posibilidad de estar con los mejores jugadores del mundo y espero poder sacar toda la información que pueda de ellos y poder verlos practicar, cómo se preparan y verlos en la cancha viendo cómo preparan una vuelta de práctica. Quiero absorber todo lo que pueda, y ya que se me dio la oportunidad quiero aprovecharlo lo más posible”, exclama el jugador.

El tiempo nunca pasará tan lento como esta gran espera que le toca vivir. Pero él no se preocupa de eso. Él sigue trabajando, profesional y arduamente. El cambio de país no transformará su ética de trabajo, por el contrario, sólo la perfeccionará.

“Voy a seguir practicando con todo en estos meses que quedan. Ahora en Estados Unidos el nivel será alto y quiero llegar lo mejor preparado que pueda. Esto recién comienza”. El campeón tiene razón. Esto es sólo el inicio.