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Opinión: ¿Debería Tiger Woods volver a jugar golf?

Luego de su cuarta operación a la espalda, tendremos que esperar seis meses más para responder esta interrogante.

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(Kevin C. Cox/Getty Images)

En esta columna de opinión quiero hablar de la última operación a la espalda de Tiger Woods y sus posibilidades de volver a jugar competitivamente.

El jueves pasado la noticia tomó por sorpresa al planeta golf. Después de un anhelado y mediático retorno a las canchas, Woods volvió a someterse a una operación para solucionar, de una vez por todas, los espasmos y problemas en la espalda.

La cirugía salió bien y estoy optimista que esto aliviará el dolor y los espasmos en la espalda. Cuando esté sano, espero volver a mi vida normal, jugar con mis hijos, competir profesionalmente en el golf y vivir sin el dolor con el que he batallado por tanto tiempo“, fue la declaración del otrora número uno del mundo.

En el mismo comunicado, el equipo de Tiger afirmó que, “debido a las hernias y tres operaciones previas, el disco de la espalda baja de Woods se había angostado severamente, causando dolores intensos en la ciática, espalda y piernas“.

Asimismo, se informó que la terapia conservadora que incluía rehabilitación, medicación, limitar actividades e inyecciones, falló como solución permanente, por lo que el jugador decidió operarse nuevamente.

Esta es la información que se maneja y a pesar de que todo el equipo, médico y deportivo, de Tiger están optimistas sobre un eventual retorno, los fanáticos de este deporte siguen especulando respecto a la verdadera posibilidad de que la ex bestia del golf vuelva a competir.

Por eso quiero preguntarles: ¿Que vuelva o que no vuelva Tiger Woods?

La realidad es dura de aceptar, pero hay que comprender, asimilar y tener certeza de que el golfista no volverá nunca a ser el mismo atleta dominante que destacó entre 1997 y el 2007.

Las lesiones pasan la cuenta (Woods ha tenido una gran cuota de éstas) y desde que se desató el escándalo sexual, el aspecto sicológico de Tiger no volvió a ser el mismo (excepto en un breve lapso en 2013, cuando ganó cinco veces y volvió al número uno del mundo).

Muchos de los más acérrimos seguidores del jugador no dudarán en contestar “¡Qué vuelva!”. Pongámonos en ese caso. Imaginemos que Woods se rehabilita bien y vuelve a jugar. La realidad es que ya superó los 40 años, hay una gran camada de jugadores en su mejor momento deportivo y el circuito está muy competitivo.

¿Nos gustaría realmente ver a Tiger volver para no pasar cortes? ¿Preferiríamos simplemente que vuelva, o que retorne a ser el de antes?

Ahí creo que se encuentra la clave de la discusión. En mi opinión, ¿me gustaría ver jugar nuevamente a Woods? ¡Claro que sí!

¿Me gustaría verlo volver a las canchas, sin pasar cortes y sin ser el protagonista de antaño? No estoy tan seguro. Prefiero quedarme con el recuerdo de un tremendo atleta que apareció, revolucionó el deporte y que luego supo cuando decir adiós.

No es que crea que Tiger no tiene el talento o las capacidades de competir a un alto nivel, porque claramente las tiene. Pero al final de cuentas, lo que más queríamos todos los seguidores del golf es ver cómo el norteamericano superaba con creces el récord de majors del “Oso Dorado” Jack Nicklaus o la mayor cantidad de victorias en el PGA Tour que le pertenecen a Sam Snead. Esos escenarios son improbables (sobre todo el primero: 18 grandes de Jack versus 14 de Tiger y 82 victorias de Snead contra 79 del Tigre).

Me encantaría que Woods me tapara la boca en un futuro cercano, pero ante los hechos y la realidad hay que ser claros: lo más probable es que ya hayamos visto lo mejor del golfista más dominante de todos los tiempos.