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Clasificar a un torneo del PGA Tour puede ser frustrante

En el Monday Qualifier del Shell Houston Open, cinco jugadores firmaron 64 gopes y no entraron al torneo.

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(Photo by Stacy Revere/Getty Images)

Ayer se disputó la clasificación de los lunes (Monday qualifier) para el Shell Houston Open, evento del PGA Tour.

Esta forma de entrar a un campeonato de la primera división norteamericana es un clásico en el circuito. Muchos jugadores participan por cupos reducidos y así entrar a un field tan bueno, que si el o los jugadores que clasifican logran tener una buena semana, podrían incluso obtener una tarjeta para la gira.

Ese fue el caso de Martín Ureta la semana pasada, cuando firmó un 65 para entrar al field del Puerto Rico Open.

Sin embargo, este tipo de clasificación es una oportunidad que puede llegar a ser muy frustrante. Son muchos los golfistas que están a un excelente nivel y las buenas vueltas de golf no siempre son garantías para ingresar al evento.

Ejemplo de esto fue la clasificación para el Shell Houston Open. Hubo seis vueltas de 64 impactos en el Cypresswood Golf Club’s Tradition Course y sólo una de ellas pudo entrar al torneo.

¿La razón? Bueno, el jugador Riley Arp se despachó una vuelta de 62 impactos (ganando la clasificación), mientras que Andrés Gonzalez y Wes McClain firmaron 63 golpes.

Como sólo había cuatro cupos para entrar al field, todos los golfistas que firmaron 64 palos (Jason Gore, Roger Sloan, Brady Schnell, Martin Trainer, Sebastian Vázquez y Daniel Chopra) tuvieron que ir a desempatar.

Gore hizo birdie al primer hoyo de playoff y dejó afuera al resto.

Así de duro es entrar a un torneo del PGA Tour. Y no es para menos. Cualquier otro día hacer una vuelta en los 60 deja conforme a prácticamente cualquier jugador. Pero sentir que uno jugó muy bien, e irse a casa con las manos vacías, debe ser una de las peores sensaciones que los profesionales deben experimentar.

Claramente el nivel es altísimo. Sólo que a veces uno se olvida lo complicado que es.