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Felipe Aguilar: “Ganar me hace sentir que me mantengo aún vigente”

Desde nuestra edición de diciembre de 2016 y en el marco del Abierto de Chile, Felipe Aguilar conversó con Golf Digest Chile.

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Felipe Aguilar (Rodrigo Soto/Golf Digest Chile)
Nota* Esta entrevista fue publicada en nuestra edición impresa de diciembre de 2016.

En el marco del Abierto de Chile realizado en Las Brisas de Chicureo, Felipe Aguilar le concedió parte de su tiempo a Golf Digest Chile, para analizar su año, su juego y el golf nacional e internacional. A sus 42 años, y con 11 participando en el European Tour, el máximo referente del golf chileno quiere seguir cosechando triunfos; algo que rara vez deja de hacer cuando visita a su país natal.

¿Cómo evalúas tu año 2016?

El 2016 fue, en grandes rasgos, un año bueno. Pero puntualmente he tenido años mucho mejores. Obviamente no gané este año, salí segundo una vez en China, y tuve un par de torneos buenos, pero a principio de año no fui tan consistente como en otros años. Pero es difícil evaluar un año por una parte puntual, aunque como un todo fue un muy buen año.

¿Cómo se viene el calendario del 2017?

El calendario lo estoy armando en base a los torneos que más me gusta jugar. El año 2017 se viene un poco más complicado porque sólo 100 jugadores salvarán la tarjeta en vez de 110 de forma directa. Luego hay 10 lugares que se van de forma indirecta, es un poco más complicado el sistema, pero se pondrá un poco más competitivo, van a haber siete torneos de siete millones de euros en vez de los tres que existían hasta el momento, ya que se sumaron cuatro torneos más. Va a haber más competencia y va a estar muy entretenido jugar el 2017.

Llevas 11 años en el European Tour, ¿cuáles son tus metas actuales en el tour?

Como el año siempre parte de cero el primero de enero, las metas siempre son entrar a Dubái, a la serie final donde están los mejores jugadores. Esa es una meta de año a año. Obviamente quiero volver a ganar, quiero jugar bien y los mismos resultados irán llegando solos en la medida que juegue bien, pero en un principio, siempre me paro en mi primera semana de competencia ya pensando a entrar a Dubái con los mejores 60.

¿Qué es lo que sientes que más has aprendido en tus años en Europa?

Conocerme a mí mismo creo que ha sido un tema importante para aguantar tanto tiempo allá. Conocer mis debilidades y saber qué limitaciones tengo en el golf para poder trabajar alrededor de eso y poder mantenerme en el tour europeo. Creo que eso es lo que más he aprendido de tantos años jugando allá.

¿Cuáles son tus limitaciones y virtudes?

Definitivamente, una de mis limitaciones es poder hacer ciertos golpes específicos en la cancha de golf, de acuerdo a mi porte y mi fuerza. Mi fortaleza, de todas maneras, es cómo me enfoco y cómo me paro en una cancha de golf para poder jugar frente a cualquier jugador.

¿Cómo ves las nuevas generaciones del golf chileno?

Hay muy buenas proyecciones. Van a haber grandes jugadores, vienen “cabros” bien buenos, algunos que van apareciendo ahora como Matías (Calderón), Antonio Costa, Santiago Russi un poco más consolidado, Nico Geyger, Benjamín (Alvarado) quien ya lleva bastante tiempo. Se vienen muy buenos jugadores, pero también hay que tenerle mucha fe a los que vienen de más atrás, que pueden llegar a ser incluso mejores. El caso de Joaquín Niemann o Tomás Gana, son jugadores que a su corta edad ya han demostrado que pueden jugar muy bien.

El mismo Guillermo Pereira que acaba de conseguir la tarjeta al Web.com

Ahí tienes otro ejemplo. El mismo “Mito”, que, a pesar, de que no tiene una categoría completa, él tiene la capacidad de jugar bien al principio para lograr la categoría completa. Pereira es un gran ejemplo de una joven figura que tiene muy buena proyección.

Pereira salió tercero en la orden de mérito del PGA Tour Latinoamérica. También fue a jugar la etapa final de la escuela clasificatoria para el Web.com. El tema es que, si juega mal y otro golfista que salió peor en el ranking del PGA Tour L.A., juega bien, podría quedar con mejor estatus que Guillermo. ¿Cuál es tu análisis al respecto?

Eso ha sido una discusión que se ha tenido en todas las giras. Es parte de las reglas y está acordado para darle oportunidades a todos los que juegan las escuelas de clasificación y que no han jugado bien durante el año. Yo pienso que hay que privilegiar a los que juegan bien todo el año, antes que los que juegan bien sólo una semana, pero es muy difícil encontrar una fórmula que se ajuste para todos. Porque lo justo sería que no haya clasificación y que se ganen todos los cupos a través del año corrido, pero qué pasa con un jugador que jugó poco y se lesionó y se mejoró la semana antes de la escuela. Siempre van haber excepciones a la regla, siempre va a haber alguien que encuentra que el sistema que se usa es injusto. Ahora todas estas giras de desarrollo se están convirtiendo en circuitos muy competitivos; lo que pasa es que en el golf hay mucho dinero y al haber mucho dinero sube la oferta de jugadores y las ganas de poder jugar. Cada vez se entrena más y cada vez es más difícil ganar. Esto es bastante simple, es por eso.

Cada año, naturalmente, te vuelves un jugador más experimentado. Respecto a los jugadores nacionales, ¿te sientes un mentor a estas alturas de tu vida?

No sé si mentor es la palabra. Pero si me considero como la persona que tiene la mayor experiencia por lejos. Muchas veces me he juntado con padres de chicos jóvenes y yo les cuento un poco lo que ha sido mi carrera, cómo me he desarrollado, en qué me he equivocado, en qué se pueden equivocar ellos, qué cosas hice para cambiar, cuál fue el camino y al final la decisión la van a seguir tomando los jugadores o los padres junto a los jugadores cuando son jóvenes. No es fácil vivir de un deporte en Chile, especialmente cuando no tienes aportes del Estado. Eso lo hace, incluso, más difícil. Pienso que he sido un jugador muy afortunado de estar a donde estoy, por vivir como vivo y jugar donde juego. Creo que, definitivamente, sí soy un referente, y la verdad es que he jugado tanto en Chile y he jugado con chicos que me han ganado, que han jugado mejor que yo por temporadas y se preguntan, ¿si Felipe Aguilar pudo llegar, por qué no yo? Que es una pregunta normal y está bien que se hagan esa pregunta, porque si pude llegar yo también puede llegar otro.

Tenemos algunos jugadores talentosos, pero con poco apoyo económico. ¿Cómo se puede hacer para que estos jugadores que sí tienen el juego para llegar a una gira internacional, puedan seguir desarrollándose?

Pienso que hay que enfocarlo de otra forma. Ellos tienen que entregar un plan de desarrollo, pero bien hecho. No sólo tocar la puerta y decir “me puedes pasar tanta cantidad de plata para salir a jugar afuera. Yo no lo hice así y también me iba cuatro meses fuera de mi casa y no podía volver porque no tenía para el pasaje de vuelta. Todos tienen que hacer lo que yo llamo un servicio militar, todos la pasan mal al principio. Yo me acuerdo cuando viajábamos en Europa con Mark (Tullo) tratábamos siempre de viajar de noche para ahorrarnos la noche en el hotel. O sea, todo eso sirve para hacerte un jugador con carácter, un jugador que aproveche las oportunidades que tiene, apreciar lo que uno tiene. Creo que la diferencia está en que cuando uno va, hoy en día, a pedir un auspicio a una empresa, uno está tratando con gerentes, con tipos que se dedican a los negocios y llegar y pedir plata es muy distinto que ir, entregar un plan de desarrollo, esto es lo que quiero hacer, lo haré de esta forma y yo te voy a ayudar en esto. Te aseguro que se les escucha. No es fácil, pero hay esto hay que tratarlo igual que una empresa, un jugador de golf es una empresa, uno tiene que tratarse como tal por una parte y por otro lado creo que pasándola mal uno aprende. Siempre he pensado que uno debe jugar mucho en Chile al principio, ahorrar todo lo que se pueda cosa de gastarlo cuando uno tenga que viajar al extranjero e intentar terminar en punto de equilibrio para poder seguir sumando. Eso hacía yo, competía en todos los torneos que podía acá, ahorraba mucho y me lo gastaba todo cuando tenía que viajar. Esto lo digo no con el afán de cuestionar cómo estos jugadores que no tienen apoyo manejan sus finanzas personales, pero hoy en día si juegas mucho en Chile y uno vive con los padres, todavía se puede hacer algo.

¿Cómo ha cambiado el European Tour en estos años?

Definitivamente ha mejorado. Este es un tour que comenzó jugando 130 millones de euros al año y hoy en día se deben estar jugando 250 millones al año. Es un tour que ha crecido, la serie final ha ayudado, el próximo año se suman cuatro torneos de siete millones de euros que antes no existían. Está creciendo con el nuevo CEO, Keith Pelly, se están haciendo cosas nuevas, él está explotando el marketing del tour europeo, está haciendo conocidos a los jugadores cosa que se produzca esta demanda y necesidad de verlo. Eso es lo que va a ayudar. Este hombre experto en marketing ayuda a vender bien el tour y eso, naturalmente, colaborar para tener más fondos para los campeonatos, vienen mejores jugadores, se crea una mejor competencia y sube el nivel.

¿Cómo analizas la situación de los jugadores en Europa?, ¿Lo ven como una gira para quedarse o para dar el salto al PGA Tour, ya que en Estados Unidos hay bolsas más grandes?

Ese es un punto y también se comenta mucho que en Estados Unidos son todos los peces igual de grandes en la misma pecera. Y en Europa, los jugadores con más renombre tienen más privilegios. A algunos jugadores eso les molesta, a otros no les molesta. A mí me da igual, uno debe demostrar lo que es y si el jugador de al lado es mejor que tú y tiene más beneficios, lo que hay que hacer es mejorar uno, eso es indiscutible. Pero, definitivamente, en Estados Unidos a un Phil Mickelson se le trata igual que a cualquier jugador. A muchos jugadores eso les gusta de Estados Unidos. Pero yo voy más allá de eso; una cosa es como te traten en la cancha de golf y lo otro es cómo uno vive dentro y fuera de la cancha de golf, especialmente afuera. Estados Unidos es un lindo país, lo paso bien, me encanta ir a vacacionar allá, pero el vivir día a día en Europa y jugar semana tras semana en ciudades distintas, comer comidas distintas, tratar con lenguas distintas, paisajes distintos y climas distintos, para mí lo hace mucho más entretenido, especialmente estando fuera de mi casa o lejos de mi familia.

Las canchas en Europa también varían mucho más que en Estados Unidos.

Claro que sí, en Estados Unidos las canchas son más estandarizadas y también son mucho más largas. Se juega con mejor clima y en Europa tenemos el otro lado. A veces las canchas son más antiguas, más enredadas, hay otro tipo de juego, hay que pegarle más bajo a la pelota y hay que ser un poco más hábil con las manos porque de repente hay que hacer tiros por abajo en canchas links. Yo considero que para jugar bien en Europa hay que ser un jugador cuatro por cuatro. Un jugador que pueda jugar bajo cualquier clima, temperatura y condición.

Te gusta mucho andar en bicicleta. ¿Cómo descubriste el hobby y qué significa para ti respecto a lo que te ayuda para sacarte de tu trabajo?

Todo comenzó a través de mi mujer, Loreto (Santa Cruz), ella comenzó con el running y luego con el mountain bike y ahí enganché yo con el mountain bike. Luego Loreto se fue a la bicicleta de ruta y empezó a nadar y con el triatlón. Ahí me fui yo a lo que fue la bicicleta de ruta, especialmente después de que me fracturé la mano, empecé a hacer más ruta que mountain bike. La verdad es que lo encuentro fascinante y divertido. Creo que es importante tener un hobby, especialmente porque me saca de la cabeza el golf. El golf es bastante desgastante, te mantiene bastante ocupado mientras lo estás haciendo y te cansa mucho. Creo que este hobby me ayuda a olvidarme absolutamente de lo que es el golf y a concentrarme en otra cosa.

¿Tienes otros hobbies aparte?

Me gusta ver películas, me gusta hacer asados con mis amigos y me gusta compartir con ellos. Tengo una buena diversidad de amigos en distintas cosas, muchos juegan golf, pero cuando nos juntamos hablamos de cualquier otra cosa que no sea el golf. Creo que eso también me ayuda para tener momentos de risa o relajo, incluso fuera de la bicicleta.

¿Cómo te ves en el largo plazo, digamos unos 15 años más?

En 15 años más no estoy jugando golf competitivo, seguro. Ojalá que esté en Kona, Hawái, corriendo el Iron Man. Es una meta que tengo después que me retire del golf porque el triatlón tiene una ventaja que es que se compite contra las edades. Y las edades son cada cinco años (50-55, 60-65, etc.), al competir por edades, compites con personas que son tus pares y me encantaría estar haciendo eso. Pasar la mitad del tiempo acá en casa ya con mis hijos más grandes y la otra mitad viajando y haciendo deporte.

¿Piensas en el retiro?

No, para nada. Ojalá que el golf me retire a mí, más que yo retirarme del golf. Creo que me quedan muchos años para seguir compitiendo, tengo 42 años, que uno podría decir que es mucho, pero yo físicamente estoy bien y siempre he considerado que mis logros no van de acuerdo a mi edad. Me siento cinco o seis años más joven de lo que realmente tengo.

En el golf la edad no juega necesariamente un rol tan determinante.

Por lo mismo pienso que todavía me queda cuerda.

¿Ha subido el nivel de competencia en el European Tour?

Sí, absolutamente. Antes te podría decir que de un field de 156 jugadores uno podría haber tenido 15 jugadores que podían ganar. Hoy en ese mismo field tienes 80 jugadores que pueden ganar cada semana, que tienen posibilidades reales de triunfar si juegan bien al golf.

¿Cómo crees que se puede seguir fomentando el golf nacional?

El golf ha pasado por una etapa complicada, en el sentido de que es un deporte que demoras cinco horas, mínimo, para poder competir. Hay muchos deportes que en tres horas ya estás listo, entonces para un deportista joven, recién casado, con niños pequeños, desaparecerse a cada rato por cinco o seis horas no es fácil. Definitivamente, ya pasa por un tema generacional donde los padres o abuelos lleven a los niños a jugar golf. Ahora, nosotros con Hugo Contreras tenemos la academia de golf en Hacienda Chicureo y tenemos 80 niños en la escuela. O sea, hay, lo que pasa es que todavía se produce un espacio donde los chicos entran a la media y ya no vienen tanto a entrenar, prefieren salir los fines de semana con sus amigos, lo que está bien y ahí es donde se desgrana el saco y quedan los que son más serios. Esos mismos son los que terminan yendo a estudiar a Estado Unidos para luego seguir el camino de profesionales.

Eso sucede con los niños que tienen padres con recursos. ¿Cómo se hace con los que no los tienen?

La nueva directiva de la Federación Chilena de Golf tiene unos proyectos sociales que son súper buenos. Son bastante innovadores, arriesgados, pero creo que el directorio de la federación, encabezado por Felipe Bertin, son grandes empresarios y tienen una visión distinta. Creo que si ellos son capaces de desarrollar los proyectos que tienen en carpeta el golf nacional va a crecer.

¿Cómo te sientes con tu juego actualmente?

Me siento bien, especialmente después de haber ganado el Abierto de Chile con récord de cancha. Estoy contento porque, a pesar de que algunas personas me ven que fallo algunos cortes en Europa con scores no tan buenos y piensan que vengo en picada, yo me siento bien y haber ganado en Las Brisas de Chicureo con récord de cancha por varios golpes, creo que me ayuda mucho a saber que me mantengo bastante vigente.

¿En qué estás trabajando actualmente desde el punto de vista técnico?

En nada. Trabajo nada más que sentirme bien, tener ritmo, pero no estoy trabajando nada que me signifique grandes cambios en el swing. Las únicas cosas que se trabajan es cuando juego mal, hacer algunos apretones de tuercas y cosas así.

¿Cómo trabajas la parte mental? Ya que muchos jugadores son sólidos técnicamente.

No soy muy creyente de la sicología en el golf. Esto sin el afán de ofender a ningún sicólogo deportivo, de hecho, tengo grandes amigos que son sicólogos deportivos, pero pienso que mientras uno tenga confianza en lo que uno es o hace, es muy difícil que te aconsejen cómo hacer las cosas. Creo que nadie se entiende mejor que uno. Ahora, cómo descubrimos eso, esas son las cualidades que tiene cada uno.

¿Pero cuando uno juega mal o pasando por una mala racha?

Creo que el golf se cura con golf. Yo cuando estoy jugando mal y fallo algunos cortes seguidos analizo los errores. Me explico, si fallé el corte por la tendencia de fallar a la izquierda, se trabaja eso. Si estoy fallando por todos lados, es un tema de ritmo, entonces siempre intento bajarles el perfil a los malos resultados.

¿Qué le aconsejarías a los más jóvenes que están intentando dar el gran salto? ¿Cómo te diste cuenta que tenías el nivel para competir con los mejores?

Yo no pensé que tenía el nivel, pero yo fui matando los pájaros a medida que se me iban poniendo frente a la escopeta. No miraba nunca más allá de lo que podía ver. Entonces jugaba semana tras semana, día tras día y me enfocaba a corto plazo intentando ir cumpliendo las pequeñas etapas de a poco, porque sentía que, si me enfocaba mucho en la meta final, me perdía un poco en la forma en cómo hacerlo para llegar. No hay una varita mágica que diga las cosas hay que hacerlas de esta forma, pienso que todas las personas son distintas. Creo que es importante descubrir las fortalezas y debilidades de cada uno y trabajar alrededor de eso Yo me enfoqué de a poco, a corto plazo, mirando las cosas alcanzables e ir haciendo pequeñas metas, siempre con el objetivo de mejorar.

Cada vez hay más giras de desarrollo para llegar a los circuitos grandes. Antonio Costa está tomando un camino distinto para llegar. Tú también estuviste en el Alps Tour ¿Qué piensas de los caminos no convencionales?

Me parecen absolutamente válidos y pienso que, incluso, para nosotros en Sudamérica son mejores. El tour latinoamericano dejó de ser lo que era antes. Ya no es tan latinoamericano, si uno se fija en la lista, la mayoría son norteamericanos y ellos vienen a competir porque se dieron cuenta de que no es una gira muy difícil. Ahora ya no es fácil. Existen otros caminos a otras giras. Por ejemplo, lo que sucede con Antonio, que ahora jugará el Sunshine Tour y si juega bien y mantiene la tarjeta, al final del año ya estará jugando torneos co sancionados con el European Tour y así se empieza a hacer el camino. Es una elección personal, pero a mí me hace todo el sentido del mundo. Yo lo conversé antes con Antonio y me pareció una excelente idea. Hay distintas formas de llegar y hay que rebuscárselas. No hay receta para llegar.