Hoyo 19 Edición Impresa

Matías Domínguez: “El golf me llevó más lejos de lo que tenía pronosticado”

En una fría tarde de invierno en la pasada del Prince of Wales Country Club, el único golfista chileno en clasificar para el Masters de Augusta le dio parte de su tiempo a Golf Digest Chile para conversar sobre su vida ligada a este deporte, la familia, el desarrollo del golf y su futuro.

Compartir
Matías Domínguez en su participación en el Masters de Augusta National (Ezra Shaw/Getty Images)

El jugador aficionado de 23 años se encuentra viviendo una nueva etapa de su vida, donde el golf no tiene la primera prioridad. No obstante, se nota más que convencido de que la decisión tomada (de no hacer carrera de golfista profesional) es la correcta.

¿Cómo llegaste a practicar golf?

Mi primer approach al golf fue como a los cuatro o cinco años. Mis padres son socios del Prince of Wales Country Club y a mí me mandaban a la escuelita de todos los deportes. Partió con el tenis, después entró el golf, pero también practiqué hockey y jugué squash. Asimismo hacía los deportes del colegio, por lo que pasé por todas las escuelitas que había en el club y pasado el tiempo se fueron descartando algunos y finalmente elegí el golf porque: primero, era en el que tenía mejores resultados (era donde pasaba más tiempo) y segundo ahí tenía todo mi grupo de amigos más cercanos. Jugábamos golf todos los días. En el verano pasábamos el día completo en el club; íbamos a la piscina, luego de vuelta al golf y se podría decir que crecí con este deporte y ahí me quedé.

¿En qué momento te diste cuenta que podías tener la posibilidad de ir a Estados Unidos a estudiar y jugar?

También fue algo que me di cuenta de bien pequeño. Siempre crecí con el ejemplo de Nico Geyger, que jugaba en el PWCC y tiene seis años más que yo. Entonces cuando yo tenía 13 años vi como él (a los 19) se estaba yendo a la universidad en Estados Unidos. Ahí pensé que podía ser una buena oportunidad y utilizar el golf como una herramienta para poder estudiar y a la vez entrenar. A los 13 comencé a plantearme el tema y a los 16 había que tomar la decisión si era el camino que quería o no.

¿Qué hándicap tenías a los 13 años?

No recuerdo muy bien, pero debería haber tenido entre cero y cinco, por ahí. Sí recuerdo que a los 15 años cuando hice mi mejor score que fue siete bajo par. Entonces en ese período de 15 años fue cuando hice el cambio de un hándicap sobre par a uno bajo par.

¿Por qué decidiste no dedicarte al golf profesionalmente?

Para mí siempre fue una opción volverme profesional, pero nunca una muy clara. Siempre había algo que no me hacía estar completamente seguro, pero seguía entrenando a tiempo completo y estudiando también, quizás priorizando un poco más al golf porque era mi primera opción. Sin embargo, siempre tuve una sensación que me decía que había algo que no me cerraba.

Esto fue hasta mi tercer año de universidad, pero luego descubrí el motivo por el cual me sentía así: Con el golf siempre la pasé bien, lo disfrutaba, me abrió muchas puertas para conocer gente, estudiar, etc. Me gustaban todas las posibilidades que te da el golf, como conocer amigos en varias partes del mundo, personas de todas las edades y una vida social entretenida. Pero había una parte que no me gustaba y era que si uno se dedicaba al golf al 100%  tenía que ser sí o sí la primera prioridad y todo el resto ya sean, amigos, vida social, la familia, etc., pasan a un segundo plano ya que uno debe organizar el calendario en torno al golf. Muchas personas hablan de que es mucho el sacrificio, la presión, los viajes y el tiempo que uno pasa sólo. Para mí esa parte fue la que menos influyó.

Claramente el sacrificio de uno es grande, pero uno no piensa el sacrificio que significa para las personas que te rodearán el día de mañana, por ejemplo el de la familia. Yo pienso que si hubiese querido ser profesional lo habría sido sólo hasta los 28 o 30 años. Después de eso me gustaría tener familia, dedicarles el tiempo a ellos y pensé que si seguía con el golf iba a ser algo muy complicado. Esa era la razón más familiar, social. La otra eran todos los proyectos que yo tenía en mente. En la universidad se me ocurrieron algunas ideas sobre cosas qué serían entretenidas de hacer en Chile, qué cosas podrían fomentar el deporte en nuestro país y cómo cambiar un poco la cultura del deporte. Incursioné en temas como la educación y cómo vincularlas al deporte. Se me ocurrieron varias ideas que me apasionaban y que si seguía la carrera de golfista, no las iba a poder realizar. También influyeron factores como ponderar el hecho de que nunca más iba a tener un sábado con la familia, momentos de calidad. Son muchas las cosas que uno deja de hacer por llevar una carrera como golfista y al final para ser profesional hay que encontrarle un sentido a lo que estás haciendo y yo no lo veía mucho. Veía sí, que podía fomentar el golf en chile y llevar una buena vida desde lo económico, pero no era el camino que quería tomar.

Llevas una relación sentimental de muchos años, ¿influyó ella en esta decisión?

Estaba naturalmente dentro de la ecuación, pero no fue parte de lo que generó la respuesta porque Isidora siempre me ha apoyado en todo. De hecho le impactó demasiado la decisión y le costó aceptarla de que yo no me iba a hacer profesional. Ella ya tenía asumido mentalmente que podía tener una vida con un golfista y estaba dispuesta a dar todo el apoyo necesario.

Se nota que deseas influenciar positivamente en el golf chileno, ¿cómo planeas hacerlo?

Lo que intenté hacer primero,  aprovechando el impacto del Masters donde pasé a ser un ejemplo para varios chicos, fue ir a la Federación y les dije que intentaran sacarme provecho ya que tenía tiempo libre. Les comenté mis planes sobre que no estaba seguro de hacerme profesional y que por mientras iba a seguir como amateur. Les dije que estaba dispuesto para ayudar, como por ejemplo con alguna clínica con jóvenes o adultos, lo que sea para fomentar el golf. Me puse a disposición de la federación para que contaran conmigo. De esta forma me involucré en el trabajo que se hizo con los chicos que fueron al mundial de Japón. Me tocó participar de la preparación del sudamericano y me dieron la oportunidad de aportar.

¿Qué aprendiste y qué puedes rescatar de tu tiempo en Estados Unidos para ayudar a desarrollar el golf en Chile?

Acá en Chile tenemos un límite. En el país el golf no va a poder crecer más que un cierto rango porque la gran mayoría de las canchas que tenemos son privadas. Hasta que no haya más canchas públicas, el golf en Chile tiene un límite. Se puede partir de a poco, y ese poco considero que la federación lo entiende hoy en día y que es tratar intentar apoyar y fomentar a los jugadores que ya existen. Que los chicos entre 13 y 17 años puedan viajar lo que más puedan, ayudarlos económicamente y en ese sentido el IND también ayuda. Entonces existe un apoyo que quizás antes (en la época de Nico Geyger y un poco en la mía) no era tan potente.

No es fácil adaptarse a la universidad, menos en el extranjero, ¿cómo evalúas tu experiencia personal en Estados Unidos?

Esta ha sido la única vez que un chileno ha clasificado para el Masters (Ezra Shaw/Getty Images)
Esta ha sido la única vez que un chileno ha clasificado para el Masters (Ezra Shaw/Getty Images)

Para el que va enfocado y concentrado en ser golfista y sacar una carrera, creo que es el paraíso. Te dan todas las facilidades del mundo, las mejores canchas, prácticas, entrenadores, etc. Entonces depende de uno el provecho que se saque. Pero también hay un lado que no se percibe hasta que uno se va, y es que a personalmente mi calidad de vida en Chile es muy buena comparado a lo que tenía en Estados Unidos. Esto lo mido en qué tan buena es la relación con la familia y los amigos. Pueden ser detalles pequeños, pero a mí me marcaron la diferencia. En Estados Unidos es distinto, la mayoría de los chicos se van de la casa a los 18 años y muchas veces no vuelven más.

Creo que logré apreciar las cosas buenas que tengo en Chile y creo que es un fenómeno que le pasa a muchos de los extranjeros que terminan volviendo a sus países. En mi experiencia personal, yo iba enfocado en sacar una carrera y tratar de llevar mi golf al máximo potencial sabiendo que el mejor lugar para hacerlo era en Estados Unidos y asumiendo que había cosas que no me podían gustar tanto. Es parte del proceso.

¿Qué estudiaste y cuáles son tus metas a corto plazo respecto al trabajo?

Hice dos años de Business, que es como Ingeniera Comercial acá en Chile. De ahí me cambié a un programa que es similar a un bachillerato, donde uno elige tres concentraciones y donde yo elegí sociología, liderazgo organizacional y coaching deportivo. Me interesó esto aprovechando que en Estados Unidos tienen una cultura deportiva muy potente. Lo que quiero hacer en el corto plazo es adquirir experiencia en la parte comercial y financiera. Quiero conocer todas las áreas de mi interés para luego decidir el camino más permanente. En resumidas cuentas quiero conocer y aprender lo más posible en el área comercial.

¿Tienes planes de vivir en Chile o en el extranjero?

Por ahora en Chile. Si se abren las puertas en un futuro de trabajar fuera del país lo evaluaría sin problemas, pero por el momento prefiero Chile más que cualquier otro lugar.

¿Cuál es tu opinión respecto al manejo del golf en Chile por parte de la Federación y los clubes de golf?

No sé si tengo toda la información necesaria para dar una respuesta concreta. Muchas veces uno no ve todo lo que realiza la federación por el golf en el país. Por ejemplo, ellos están constantemente fomentando el golf en regiones y muchas personas no lo saben. Yo siento que a mí me tocó un cambio fuerte entre una federación que no fomentaban mucho al deportista de alto rendimiento. Pero creo que el directorio y el manejo de la federación en los últimos dos o tres años han cambiado mucho.

Esto en el sentido de que existe más apoyo para los que se van afuera, los comenzaron a integrar para campeonatos selectivos. También creo que ha cambiado la forma en que el IND apoya personalmente a cada golfista. Claramente muchas cosas tienen que mejorar, pero el cambio creo que ha sido fundamental y se está invirtiendo tiempo y recursos en los golfistas.  Hay poca gente que trabaja a tiempo completo pensando en el golf. Creo que mientras haya más gente metida pensando en cómo seguir mejorando el deporte, mejor. Muchas veces puede haber errores, pero eso no significa que no se avance. Por mí parte, valor mucho el trabajo de la federación.

¿Cómo es tu rutina diaria, pensando en que ya no estás enfocado 100% en el golf?

Por ahora estoy buscando trabajo y también estoy utilizando mi tiempo trabajando en un campo que tiene mis padres en el sur. Estoy aprendiendo a administrarlo y hacerlo producir. Eso ahora me ocupa gran parte del tiempo. De igual forma vengo a practicar día por medio en las tardes, trato de jugar los fines de semana, también estoy jugando hockey por el Country (algo que hago como pasatiempo pero también ocupa tiempo), así que el golf en estos momentos pasó a ser plenamente un hobby. No obstante, ahora que viene un campeonato el enfoque es otro. La dedicación que le pongo a la práctica es más intensa, pero evidentemente las horas de entrenamiento bajaron mucho y los campeonatos en mi calendario también. Si encuentro trabajo con mayor razón. El golf ya pasó a ser un hobby y no es la primera prioridad por ningún motivo.

¿No se te pasó por la cabeza ser instructor de golf?

Sí. Lo pensé, pero topaba el hecho de que para dar clases uno debe hacerse profesional y yo quiero seguir con mi estatus de aficionado y tener la posibilidad de volver al Masters y jugar el Latin American Amateur Championship.

¿Qué echas de menos de una vida más dedicada al golf y qué no?

La verdad es que no echo mucho de menos. Estoy súper contento con la decisión que tomé y me liberó un poco. Me dio la oportunidad de volver a disfrutar del golf y darle otro sentido. Antes, para mí, cuando salía a jugar tenía esta obligación o presión de que si no juego bien, todo anda mal. El foco era otro.

Lo positivo es que comencé a disfrutar del golf de nuevo. Había olvidado lo que era salir a la cancha sin ninguna preocupación de tener que hacer score y fue algo muy satisfactorio poder jugar sin eso en mente. Por otro lado, creo que por el momento, dada mi situación actual, echo un poco de menos tener un foco y hacer un plan para saber cómo llegar a esa meta. Creo que eso te ordena y estructura un poco la vida.

Ya ha pasado un tiempo desde que ganaste el LAAC (Latin American Amateur Championship) y jugaste el Masters. ¿Cómo recuerdas toda esa tremenda experiencia?

Siento que sigo viviendo de cierta forma todo este boom del Masters. Todavía hay gente que me pregunta sobre el tema, entonces siento que fue hace muy poco. Lo más rico y entretenido de todo esto fue que la gente que me acompañó en el Masters, era las personas que yo necesitaba que estuvieran ahí. Estaban todos mis amigos cercanos, familia o gente que estuvo conmigo en la carrera y siento que después del Masters hay algo que nos une de forma más fuerte. Acordarme de eso me da ganas de revivirlo, naturalmente. No pienso tanto en cómo fue sino cómo puedo hacer para llegar allá nuevamente.

¿Fue puesta en duda la decisión de no hacerte profesional después de haber ganado el LAAC?

El Masters no tuvo absolutamente nada que ver con la decisión. Para mí el Masters fue un paréntesis que viví a fondo, fue realmente increíble, creo que nunca había estado tan nervioso en mi vida y fue un semestre completo en que todo giró en torno al evento. Para mí fue una etapa que no influyo. Un punto importante sí fue el hecho que antes de ganar el LAAC, hablé con amigos la posibilidad de no dedicarme al golf. No por mi nivel. Creo que desde lo deportivo tengo todas las herramientas para competir y para la disciplina para hacer los sacrificios correspondientes. Pero como te comenté antes, había factores relevantes que no podía obviar a la hora de tomar la decisión.

Antes de LAAC tenía prácticamente tomada la decisión. Luego vino el torneo, jugué el mejor golf de mi vida por lejos y clasifiqué al Masters. Eso hace pensar inmediatamente que a esto uno se tiene que dedicar, pero no era lo que yo quería. Pienso que el golf me llevó más lejos de lo que yo tenía pronosticado y eso siempre lo voy a recordar con cariño. Aproveché de disfrutarlo al máximo y una vez que todo terminó volví a mi mentalidad de ver qué es lo que quiero en realidad para mi vida.